Cambiar el pavimento es una de las decisiones que más revaloriza un inmueble. Sin embargo, no se trata simplemente de colocar un material nuevo sobre el antiguo; la durabilidad del resultado depende enteramente de la preparación técnica del soporte base.
El reto del soporte
- Acondicionamiento de la base: Evaluación de la solera original para detectar desniveles, grietas o falta de cohesión que puedan trasladarse al nuevo pavimento.
- Gestión de cotas: Cálculo milimétrico del recrecido para asegurar transiciones limpias entre estancias y evitar rozes en puertas y zócalos.
- Adherencia química: Selección del promotor de adherencia y el mortero cola específicos, garantizando la compatibilidad entre el soporte existente y el nuevo material.
Nuestra ejecución
Afrontamos la renovación de suelos con un enfoque estructural. Saneamos y estabilizamos la superficie antes de cualquier instalación. Aplicamos sistemas de nivelación mecánica para eliminar cejas y asegurar una planimetría absoluta, incluso en piezas de gran formato. El resultado es un pavimento sólido, acústicamente aislado y visualmente impecable, preparado para soportar el tránsito intensivo sin sufrir alteraciones a lo largo del tiempo.