La reforma de zonas comunes exige un respeto absoluto por las instalaciones existentes. El éxito de una intervención en una comunidad de propietarios comienza mucho antes de demoler: empieza protegiendo lo que no se va a tocar.
El reto logístico
- Tránsito constante: Acarreo diario de escombros, herramientas y materiales pesados.
- Riesgo de daños: Superficies delicadas en la cabina (espejos, botoneras y acero inoxidable) expuestas a impactos o rozaduras.
- Convivencia: Minimizar las molestias y la suciedad para los vecinos durante la ejecución de la obra.
Nuestra solución
Antes de iniciar los trabajos de demolición, implementamos un recubrimiento integral de la cabina del ascensor. Utilizamos paneles protectores de alta resistencia para blindar las paredes y el suelo, evitando cualquier tipo de desgaste prematuro o arañazo estructural. Una medida preventiva indispensable que asegura que el edificio mantenga su valor e higiene desde el minuto uno.