Las instalaciones de extracción y ventilación presentan un desafío dual: necesitan espacio volumétrico para ser eficientes, pero deben ser invisibles para el usuario. Construir una falsa jácena es un ejercicio de integración arquitectónica que resuelve ambos problemas.
El reto espacial y técnico
- Trazado aerodinámico: Diseñar el recorrido del tubo de extracción para maximizar el flujo de aire y evitar codos cerrados que reduzcan la capacidad del motor.
- Aislamiento acústico: Evitar que las vibraciones de la perfilería y el ruido del caudal de aire se transmitan a las estancias habitables.
- Integración volumétrica: Conseguir que el cerramiento parezca un elemento de carga original del edificio (jácena o viga), manteniendo escuadras y planimetrías perfectas.
Nuestra ejecución
No hacemos simples "cajones". Levantamos una subestructura rígida de acero galvanizado, calculada para no transmitir vibraciones. Aislamos acústicamente el conducto interior y lo cerramos con placa de yeso laminado (Pladur), utilizando perfiles esquineros metálicos para garantizar aristas vivas y de máxima resistencia a impactos. El resultado es un elemento arquitectónico limpio, sólido y silencioso que oculta la técnica y realza el diseño del espacio.